• Mariana Escobar

Morir De Amor, Morir De Miedo


Morir de amor, o morir de miedo;

Entregar la piel del corazón

Al fuego cruzado de dos infiernos


Elegir con tacto la daga,

Tomar a conciencia el veneno;

Matando toda esperanza, a traición,

Mientras se posa en su mejilla un beso


Morir de amor en la agonía,

En el dulce sufrimiento

De una herida que, a cuenta gotas,

Desgasta cada sentimiento


Como el dolor que causa la rosa

En el campo de nuestros desvelos,

Cuando tiñe con sus espinas el llanto

De nuestros ojos, en tono bermejo


Morir de miedo, entre las sombras

Del “hubiera” y el desasosiego;

Con una eterna pregunta en los labios

Que no se hace eco en el viento


Ardiendo en el fuego fatuo

De aquel anhelo insatisfecho

Por abrir las alas al infinito,

Con las raíces ancladas al suelo


Y deshojo mil margaritas,

Antes de sucumbir al tormento;

Pétalo a pétalo, desgarrando

La pobre ilusión que llevo en el pecho


¡Qué difícil tenerte tan cerca!

¡Y al mismo tiempo, sentirte tan lejos!

Y así se consumen mis horas,

En el altar de lo incierto


Cuántas cosas aún diría,

Pero no me atrevo;

Que aún tengo apostada el alma

A la suerte de un trébol negro


Porque no me decido a morir por amor,

Y mientras tanto, muero de miedo;

Con una cruz clavada en mis ansias

Y una corona de cardos en los cabellos


Elevando mi boca tu nombre,

Sílaba a sílaba, en todos mis rezos,

Como dolorosa plegaria

Que vuela en la brisa, con olor a incienso


Pues no sé vivir de amor,

Quizás sólo sé vivir con miedo;

Apostatando a la sombra de un cactus

Mi peregrinaje por tus desiertos


Para que no me duelas tanto,

Para matar este amor por dentro

Y para dejar de nombrarte

En la voz de estos simples versos

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