• Mariana Escobar

De La Pereza En El Arte Y Otros Demonios...


¿Alguna vez has tenido una habilidad que, por simple y llana negligencia, ha caído en el olvido? Bueno, pues esa es la historia de mi vida con el dibujo. Desde que tenía 8 años, una profesora de Pintura me dijo que tenía talento para dibujar; pero, exceptuando los miles de bosquejos que hice de mis personajes de anime favoritos a lo largo de mi infancia y adolescencia, creo que nunca lo tomé en serio. De cuando en cuando, uno que otro dibujo por un lado y por otro para no morir de aburrimiento, pero nunca una técnica aprendida; nunca una clase, nunca una lectura, ni siquiera un tutorial. Y así, pasaron bastantes abriles desde la primera vez que alguien me dijo que podía dibujar, sin saber cómo hacer una mísera sombra.


Sin embargo, este último trimestre del año algo cambió: Yo. Pasé por uno de esos extraños momentos en los que sientes que necesitas reencontrarte contigo misma y reinventarte. Y si has pasado por esos instantes, sabrás que siempre, antes de encontrarte tú (y como parte de ese proceso), la vida comienza a ponerte en el camino a las personas adecuadas. En lo personal, tuve la fortuna de toparme con un amigo diseñador que, sin proponérselo y por pura ósmosis emocional, supo despertar en mí la ambición del lápiz y el papel. A raíz de este encuentro con aquel pequeño Cosme de Médicis con anteojos, retomé el deseo de aprender a dibujar como se debe; de intentar algo ya intentado (y largamente abandonado), pero de una manera sistemática, definida y bien planeada que me llevara a salir del letargo y la inercia. Así fue que esta perezosa del dibujo y reformada negligente adquirió, a través de este inesperado mecenas, un libro para comenzar el largo proceso que me ayudará a explotar finalmente al Miguel Ángel que hay en mí ^^ (Qué mejor forma de renacer que pintar una Capilla Sixtina).


Este hermoso libro, Aprende a Dibujar, de Betty Edwards, será mi compañero a partir de ahora, y protagonista de esta sección del blog durante los próximos meses, en los que, si no aprendo gran cosa, por lo menos tendré para hacerte reír, querido lector, con mis estrepitosos fracasos. Sólo el tiempo lo dirá. Por ahora, te diré que mi primera tarea, antes de someterme al aprendizaje intensivo de doña Betty, es la de crear cuatro dibujos que muestren lo que sé hacer, con el fin de evidenciar si hubo o no un crecimiento. Veremos. Me ayudarás a juzgar si mis ya gastados lentes no están haciendo su trabajo, o si aún hay algo rescatable en mí.


Este es un dibujo que hice hace tres años, en uno de aquellos intentos por salir del tedio con una actividad diferente, que quedó en eso: un intento y nada más. A pesar de no haber podido realizar el estampado y no saber aún difuminar una sombra, el resultado no parece tan malo. En próximas entradas, te mostraré cómo me va con los dibujos diagnóstico, con una nueva y mejorada yo, si es que algún día los termino. La lucha por vencer la Primera Ley de Newton, ha comenzado.


¿Tú qué dices? ¿Se parece o no se parece al original?


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