• Mariana Escobar

Anagrama En Llamas

Que arda Roma un instante, en tu mirada

Que arda sin pausa, pero sin prisa;

Que se vuelva humo, como mis anhelos,

Y que vuele al viento, hecha ya cenizas


Que acaben por siempre sus circos y farsas,

Quiero verla morir, desde mis celosías;

Y quiero reír y llorar, mientras compongo

Por ella, la más hermosa de las elegías


Que arda Roma, en ausencia de palabras,

En el mortal olvido de una gigante caída;

Quiero ver danzar hasta la última llama,

Ver sus grandes muros transformarse en lápidas

Y sentir su aliento, mientras ella expira


Que arda Roma, como mi esperanza,

Que giman los pueblos su suerte fatídica;

Aunque miren al cielo, en silenciosa plegaria,

Bendiciendo el juicio de sus siete colinas


Que no quede piedra sobre piedra, levantada;

Que la luz del alba sólo encuentre ruinas

Y sangrantes cráteres en su faz de plata,

Cual Luna menguante en senda de agonía


Que arda Roma, como áspid sobre brasas,

Que corra la sangre por su Sacra Vía;

Como ayer corrieran, copiosas, mis lágrimas

Sin el manto de la noche para enjugarlas,

Sin tu cálido pecho, para consumirlas


Y, cuando haya ardido, déjame llorarla

Como aquellas cosas que han sido queridas:

Con los ojos secos de angustias pasadas,

Y el vientre anegado de nostalgias vivas


Cerrado el corazón, abierta la garganta,

Mientras caen las últimas notas de mi lira

Y se van mezclando, en mi pentagrama,

Memorias de rosas, recuerdos de espinas


Déjame llorar… Mas deja que Roma arda

Que es un anagrama lo que incendio en vida;

Por cada ilusión mía que murió en sus plazas,

Por el Idus de Marzo que clavó en mi espalda

Por la flor de cicuta que maceró en mis pupilas

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